Estas alitas de pollo se fríen dos veces para que queden crujientes, luego se mezclan con una salsa sabrosa mientras aún están calientes y se sazonan con semillas de sésamo y mucha pimienta negra. Nagoya, una ciudad en el centro de Japón, ha estado criando sus famosos pollos Cochin durante 150 años. La carne es conocida por su característico sabor robusto y rico, que es perfecto para este plato. Cortar las alas hace que sea fácil separarlas para comer.



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